Liderazgo transformacional.
EL LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL EN
CONTEXTOS EDUCATIVOS. HACIA UN MODELO DE GESTIÓN EDUCATIVA FUNDAMENTADO EN UN
ENFOQUE HOLÍSTICO
El
liderazgo, según lo señalado por Cano (2004), es un proceso humano profundo y
bastante complejo. Si se toma en cuenta que la educación constituye el más
importante pilar sobre el cual se construye una sociedad, y por lo tanto uno de
los parámetros más significativos para ponderar el desarrollo que posee un
pueblo en los ámbitos económico, político, social y cultural, se presenta como
fundamental la formación de líderes que favorezcan las nuevas demandas de
servicio primordialmente en el campo educativo.
Ante
la evidente crisis que se presenta con más énfasis en los países en vías de
desarrollo, se hace necesario redimensionar la política económica y fortalecer
la gestión educativa para enfrentar dicha crisis, pues ésta es la expresión
final de una forma de organización social vinculada al proceso histórico
denominado modernidad; no es por lo tanto algo aislado del resto de la
sociedad, razón por la cual debe forjarse un nuevo tipo de liderazgo acorde a
las necesidades y con la finalidad de atender la desvinculación entre el mundo
académico, llevado por el profesor en el aula, y el mundo administrativo de la
institución escolar, desempeñado por los directivos.
Dicha
desvinculación se explica porque el docente no participa en el proceso de
decisiones que ello encierra y por lo tanto, las atribuciones son tomadas sólo
por el aparato administrativo y el cuerpo de directivos; de igual manera los
directivos no están implicados en el proceso académico. La dirección escolar es
parcial y se basa fundamentalmente en el proceso de control docente con una
orientación fiscalizadora, la cual consiste en verificar el cumplimiento de la
programación anual, de las actividades previstas y de la jornada laboral de los
docentes.
Es
por ello que los directores dejan de ser líderes para convertirse en jefes, sin
tomar en cuenta que la gerencia representa un indicador estratégico en la
medida que el gerente se apoye sobre la base de una constante evaluación de sí
mismo y la búsqueda de medios para capacitarse y superarse; igualmente siente
profundo respeto por los demás, acepta las personas como son y sabe que las
decisiones producto del grupo serán mejor recibidas que las impuestas.
Desde
esta perspectiva, se concibe el perfil profesional del gerente educativo en un contexto de permanente actualización y
capacitación en su desempeño técnico–administrativo, específicamente en la
adquisición de conocimientos sobre aspectos gerenciales relativos al liderazgo
y la gerencia en contextos educativos descentralizados para el logro exitoso de
los objetivos organizacionales.
El
liderazgo transformacional es "transfigurar" a la gente y a las
organizaciones, cambiar la forma de actuar, precedido de una innovación de cómo
se piensa y siente. Desde este punto de vista, el liderazgo requiere de un
reenfoque mental con el fin de lograr una nueva percepción; es un cambio
radical orientado a que el comportamiento humano sea congruente con sus
creencias y motivarle a realizar cambios permanentes.
Al
respecto, Gerstner (1996) se refiere al liderazgo como el proceso de influir
sobre las personas para dirigir sus esfuerzos hacia el cumplimiento de
determinadas metas, lo cual va a depender del estilo personal y las exigencias
de la situación. No existe un perfil ideal del director exitoso, pero sí se ha
detectado una serie de rasgos comunes entre los individuos sobresalientes que
determinan un conjunto de características.
Desde
este punto de vista, los gerentes que conducen de forma racional las
actividades de la organización, orientan su gerencia hacia la planeación,
organización, dirección y el control de todas sus funciones o tareas, las
cuales son cumplidas mediante el seguimiento de un plan de acción bien llevado,
con el propósito de crear las condiciones que ayuden a la organización a
existir y crecer. En este sentido, la base fundamental de un buen gerente es
gerenciar y liderizar; ambos elementos deben combinarse para el logro de un fin
común que permita el aprendizaje de diferentes técnicas, las cuales conlleven a
las personas a su desarrollo personal y profesional como factores indispensables
para comprender formas de cooperación con eficacia y eficiencia, y así obtener
un bienestar tanto personal como organizacional.
En
consecuencia, la gerencia que busca un liderazgo transformacional, más aún en
el campo educativo, requiere un ejercicio permanente de corresponsabilidad
capaz de retar los procesos, inspirar una visión compartida, levantar los
ánimos y canalizar positivamente la inconformidad así como de capacitar al
personal para la acción, de esta manera podrá alcanzar los objetivos organizacionales
y obtener el éxito para que se dé una relación funcional con el grupo. Al
respecto, Núñez (2002) considera seis características básicas de los directivos
como líderes gerenciales: habilidad mental, madurez emocional, necesidad
intrínseca de logro, habilidad para resolver problemas, empatía y
representatividad.
En
los tiempos que corren, a partir de las relativas transformaciones que se han
suscitado particularmente en materia política, es claro que los liderazgos
deberían ser examinados de acuerdo a los parámetros de liderazgo democrático, a
fin de reorientar los que operan en el campo educativo. Al respecto, para que
un liderazgo sea más positivo al colectivo, Bolívar (2004) señala preciso que
los integrantes del grupo sean corresponsables a la hora de decidir sobre la
persona en la que va recaer el liderazgo, los términos en que se va ejercer,
las condiciones a cumplir tanto por el líder como por los corresponsables; en
suma, los integrantes del grupo deben convertirse a su vez en líderes al momento
de ejercer su derecho a decidir sobre el tipo, modalidades y detentadores del
liderazgo.
De
igual manera, Mosley (2005) argumenta que el liderazgo transformacional es un
cambio de paradigma hacia un estilo más visionario y más enfocado en la dotación
de facultades, el cual es necesario en un mundo de cambios. En este orden de
ideas, plantea que existen tres factores que definen al líder transformacional,
entre los que destaca: el liderazgo carismático, la consideración
individualizada y la estimulación intelectual.
La
comunicación interpersonal y el liderazgo en la gerencia del director, son dos
variables muy relacionadas y de suma importancia para el logro de los objetivos
en cualquier institución educativa. El director es indudablemente un líder que
debe promover una comunicación eficaz, no sólo a partir de cualidades
personales necesarias y deseables en todo individuo para lograr el éxito, sino
que además es necesario un amplio radio de competencias profesionales tales
como: conocimientos teóricos, práctica, experiencias y reflexión sobre el hecho
pedagógico y sus implicaciones, así como también una revisión integral de la
filosofía, los principios y las políticas educativas.
Sobre
este particular, Rodríguez (1993) expresa que la comunicación es la esencia
misma de la vida del hombre, no se puede vivir sin ella y en sus constantes
intercambios, para ello es necesario utilizar tres niveles de comunicación, la
intrapersonal (la que realiza consigo mismo), la comunicación interpersonal (el
diálogo y trato directo con otros) y la comunicación social que coincide con la
interpersonal (se realiza de una persona hacia un grupo como profesor y
alumnos, el artista con el público, un orador con su auditorio, entre otros).
Al
respecto, Pasquali (2003) define la comunicación como “la relación comunitaria
humana, consistente en la emisión-recepción de mensajes entre interlocutores en
estado de total reciprocidad, siendo por ello un factor esencial de convivencia
y un elemento determinante de las formas que asume la sociabilidad del hombre”
(p. 51).
El
proceso educativo ha de ser considerado desde una comprensión holística del ser
humano, es decir que no trate de parcelar la educación en momentos particulares
inconexos entre sí, sino que gestione la labor educativa bajo una concepción
que aprehenda lo humano en una perspectiva histórica, con pasado, presente y
futuro, con criterios epigenéticos y de trascendencia. Al respecto, Barrera
(1999), señala el concepto de hologogía (del griego holos, íntegro, entero, todo;
y gogía-agein, conducción, formación), orientado a crear conciencia sobre la
necesidad de originar procesos educativos a partir de una comprensión que
integre a toda la persona, esto es, en su integralidad, en su potencialidad, en
su devenir, en sus múltiples dimensiones, y a todas las personas en su acepción
universal (toda la sociedad, todo el pueblo, todos los pueblos), en la
permanencia de la vida humana, de lo que se deduce que el holismo busca
integrar las diversas teorías para dar una explicación más completa y detallada
sobre los fenómenos u objetos en estudio.
Por
ser una doctrina de la globalidad o de la integridad, el holismo permite
reafirmar que aplicando su principio hacia la gerencia educativa se pueden
resolver problemas específicos atacándolos desde los diversos puntos de vista:
educacional, social, económico entre otros. En este sentido, tomando como
referencia el inadecuado uso del liderazgo en los contextos educativos de
educación primaria, se hace necesario que el personal directivo esté capacitado
de forma integral, donde partiendo del liderazgo efectivo permita la
participación. Por lo antes expuesto, Barrera (1999), define la holística como
“...un fenómeno psicológico y social enraizado en las distintas disciplinas
humanas y orientado hacia la búsqueda de una cosmovisión basada en preceptos
comunes al género humano.” (p.43)
Se
presenta así, el liderazgo transformacional como un enfoque que va a dar
respuesta a una gestión educativa, donde se integre la participación de todos
los involucrados en el proceso educativo, puesto que el objetivo primordial
debe ser el crecimiento personal, la integración entre todos los interesados en
una gestión educativa que responda a la optimización de las funciones, las
tareas y los proyectos que se realicen dentro de algún centro educativo.
Por
último se destaca la conveniencia de que el directivo adopte el liderazgo
transformacional como un enfoque generador de cambios en las situaciones reales
y de esta manera, reoriente sus acciones directivas enfocadas prioritariamente
hacia la tarea, hacia los docentes, padres y/o representantes, alumnos y
comunidad en general y, en consecuencia, orientar estrategias dirigidas a
mejorar la comunicación interperson


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