LA VIOLENCIA ESCOLAR Y LA CONVIVENCIA COMO FACTORES DE DESEMPEÑO EN LAS FUNCIONES DIRECTIVAS
LA VIOLENCIA ESCOLAR Y LA
CONVIVENCIA COMO FACTORES DE DESEMPEÑO EN LAS FUNCIONES DIRECTIVAS
Las situaciones de violencia social que se viven a nivel
cotidiano en la sociedad repercuten en el contexto cotidiano escolar a través
de distintas manifestaciones de hechos de violencia. La problemática
de la violencia
ha generado un
interés creciente a
nivel mundial, a
partir de los
problemas cotidianos que se registran
a nivel escolar.
Sin embargo, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de "violencia en
la escuela"? Referirse a la violencia en la escuela como un problema
puntual, resulta un planteo reduccionista ya que dicha violencia implica
múltiples violencias que se superponen
potenciando su efecto
sobre los niños.
Sería más pertinente
hablar de una interrelación de violencias- la social, la institucional,
y la intrafamiliar.
La literatura existente sobre la problemática de la
violencia escolar señala la amplitud y complejidad del término violencia. Al
tratarse de un fenómeno tan amplio es necesario realizar un recorte del mismo
para poder abordarlo en profundidad.
Existe violencia en el contexto escolar cuando existe
trasgresión brutal del orden escolar y de las reglas y costumbres de la vida en
sociedad (Dupâquier, 1997). Marta Souto, prefiere referirse a las diferentes
clases de comportamiento violento
en el ámbito
escolar. Kornblit y
otros, completan la
idea haciendo referencia
a los siguientes
comportamientos:
impertinencia, uso del
lenguaje obsceno, burlas,
violación marcada de
códigos de vestimenta,
peleas, actos de
vandalismo y robos
.
El orden violento instalado en todos los ámbitos de la
vida social incluye también a la escuela y su efecto podrá ser atemperado o
reforzado según el estilo de la autoridad y la circulación del poder
prevaleciente en cada contexto en particular. Las situaciones de violencia se
relacionan con la desigualdad social.
Para plantear cualquier estrategia de prevención de
escenas de violencia escolar hay que
indagar en los procesos estructurales que atraviesan la institución educativa,
en el modo en que es percibido por los actores y también en las características
de cada institución.
Analizar los procesos estructurales y coyunturales y su
vinculación con los procesos institucionales singulares, no significa tener en
cuenta miradas macro políticas, sino fundamentalmente, análisis micro políticos
en el ámbito de la cotidianeidad institucional escolar y explorar en la
influencia de los componentes estructurales en las prácticas de los actores.
Considerar la mirada del sujeto no
implica pensar solamente
en el sujeto
inmerso en situaciones de violencia. Se trata de construir convivencia
escolar como instancia de prevención de violencia, lo que implica la
construcción de lazos sociales.
El directivo debe fomentar que el docente emplee estrategias
que incluyan una mirada que propicia la equidad de género, los valores
sociales, la democratización de los vínculos entre varones y mujeres en un
marco de convivencia escolar.
La escuela no es una isla institucional alejada del
entorno social, al contrario, es el lugar donde convergen todos los agentes de
la comunidad. En realidad, los
fenómenos de violencia
escolar se han
producido siempre, y quizás con
la misma o
mayor intensidad. Ahora
son más visibles
porque afectan a
más personas, y
porque los medios
de comunicación, los
padres y madres
de los alumnos y la sociedad en general, se han
hecho mucho más sensibles a todo lo
relacionado con la
educación. La violencia
en las escuelas
tiene la forma
de un auténtico iceberg, de ninguna manera se trata de accidentes
fortuitos y aleatorios, en consecuencia, no pueden abordarse y tratarse tampoco
de manera aislada. Lo cierto es que los problemas de violencia no pueden
abordarsesólo por vía represiva, a riesgo de verse multiplicados y hacerse aún
más graves.
Es responsabilidad de los centros educativos dar una
respuesta esencialmenteeducativa a esos sucesosLa escuela hoy tiene el desafío
de prevenir la violencia. Es por ello que el Directivo debe trabajar la
tolerancia, acordar normas, y saber abordar los conflictos junto con el
colectivo docente, padres, representantes y estudiantes.
Existe un gran índice de deserción escolar como
consecuencia de la violencia escolar, el abusado así como también el causante
de dicha violencia deserta y cabe
resaltar que No es la institución la que lo excluye, sino él, quien decide
quedarse afuera. Para estar incluido, hay que aceptar ciertas reglas, de lo
contrario deberá esperar y pensarlo” dice de manera tajante el especialista
Fernando Onetto.
La autoridad del director no es una cualidad individual,
debe constituirse en una red junto con la familia y otros sectores del Estado.
Hoy, una sola persona, no puede sostener su autoridad. Los directores se quejan
de esa falta de respaldo del medio. Antes, esto se daba como punto de partida,
y ahora hay que construirla.
La figura del Director frente a estos casos siempre ha
sido el castigador, el que practica las sanciones o las amonestaciones, estas
últimas por ejemplo son un tipo de sanción, que traducidas significan
advertencia. Lo que recomendamos es que haya otros tipos de sanciones, que
apunten no sólo a advertir, sino que también permitan aprender por ejemplo la
implementación del trabajo comunitario.
Lo primero que un director o directora debiera hacer es
entender qué es la violencia escolar. Este acoso o situación de violencia
escolar se caracteriza por una situación de intimidación, ya sea física o
psicológica, donde existe una relación de dominio/sumisión entre un agresor (o
varios) y una víctima, ejemplo de ello es el Bullying.
Prevenirla violencia escolar desde la escuela es fundamental.
Y el director puede hablarse de programas destinados al conjunto de los
estudiantes o de estrategias preventivas para los jóvenes que han vivido una
especial situación de vulnerabilidad. En este caso, se debe prestar atención a
los escolares que hayan sufrido por ejemplo maltrato infantil («dicha
exposición legitima la violencia como una forma más de resolver cualquier
conflicto»), que tengan celos «patológicos» o «un elevado patrón de consumo de
alcohol u otras drogas ilegales».
Lo que se aconseja en definitiva es estimular al docente
a que trabaje en el aula proyectos que aborden «el conflicto como oportunidad
de desarrollo y la violencia como fracaso en la resolución de conflictos», «los
mecanismos que perpetúan la violencia de género» o las «habilidades sociales en
la resolución de conflictos». De forma tal que se disminuya la violencia
escolar.
Palabras clave:
violencia escolar, estrategia, prevención, estímulo


0 comentarios: