LA VIOLENCIA ESCOLAR Y LA CONVIVENCIA COMO FACTORES DE DESEMPEÑO EN LAS FUNCIONES DIRECTIVAS

mayo 21, 2017 Unknown 0 Comments






LA VIOLENCIA ESCOLAR Y LA CONVIVENCIA COMO FACTORES DE DESEMPEÑO EN LAS FUNCIONES DIRECTIVAS

Las situaciones de violencia social que se viven a nivel cotidiano en la sociedad repercuten en el contexto cotidiano escolar a través de distintas manifestaciones de hechos de violencia. La  problemática  de  la  violencia  ha  generado  un  interés  creciente  a  nivel  mundial,  a  partir  de  los  problemas  cotidianos  que  se  registran  a  nivel  escolar.  Sin embargo, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de "violencia en la escuela"? Referirse a la violencia en la escuela como un problema puntual, resulta un planteo reduccionista ya que dicha violencia implica múltiples violencias que se superponen  potenciando  su  efecto  sobre  los  niños.  Sería  más  pertinente  hablar de una interrelación de violencias- la social, la institucional, y la intrafamiliar.
La literatura existente sobre la problemática de la violencia escolar señala la amplitud y complejidad del término violencia. Al tratarse de un fenómeno tan amplio es necesario realizar un recorte del mismo para poder abordarlo en profundidad.
Existe violencia en el contexto escolar cuando existe trasgresión brutal del orden escolar y de las reglas y costumbres de la vida en sociedad (Dupâquier, 1997). Marta Souto, prefiere referirse a las diferentes clases de comportamiento violento  en  el  ámbito  escolar.  Kornblit  y  otros,  completan  la  idea  haciendo  referencia  a  los  siguientes  comportamientos:  impertinencia,  uso  del  lenguaje  obsceno,  burlas,  violación  marcada  de  códigos  de  vestimenta,  peleas,  actos  de  vandalismo  y  robos  .
El orden violento instalado en todos los ámbitos de la vida social incluye también a la escuela y su efecto podrá ser atemperado o reforzado según el estilo de la autoridad y la circulación del poder prevaleciente en cada contexto en particular. Las situaciones de violencia se relacionan con la desigualdad social.
Para plantear cualquier estrategia de prevención de escenas de violencia  escolar hay que indagar en los procesos estructurales que atraviesan la institución educativa, en el modo en que es percibido por los actores y también en las características de cada institución.
Analizar los procesos estructurales y coyunturales y su vinculación con los procesos institucionales singulares, no significa tener en cuenta miradas macro políticas, sino fundamentalmente, análisis micro políticos en el ámbito de la cotidianeidad institucional escolar y explorar en la influencia de los componentes estructurales en las prácticas de los actores.
Considerar la mirada del sujeto  no  implica  pensar  solamente  en  el  sujeto  inmerso en situaciones de violencia. Se trata de construir convivencia escolar como instancia de prevención de violencia, lo que implica la construcción de lazos sociales.
El directivo debe fomentar que el docente emplee estrategias que incluyan una mirada que propicia la equidad de género, los valores sociales, la democratización de los vínculos entre varones y mujeres en un marco de convivencia escolar.
La escuela no es una isla institucional alejada del entorno social, al contrario, es el lugar donde convergen todos los agentes de la comunidad. En realidad, los  fenómenos  de  violencia  escolar  se  han  producido  siempre,  y  quizás  con  la  misma  o  mayor  intensidad.  Ahora  son  más  visibles  porque  afectan  a  más  personas,  y  porque  los  medios  de  comunicación,  los  padres  y  madres  de  los  alumnos y la sociedad en general, se han hecho mucho más sensibles a todo lo  relacionado  con  la  educación.  La  violencia  en  las  escuelas  tiene  la  forma  de un auténtico iceberg, de ninguna manera se trata de accidentes fortuitos y aleatorios, en consecuencia, no pueden abordarse y tratarse tampoco de manera aislada. Lo cierto es que los problemas de violencia no pueden abordarsesólo por vía represiva, a riesgo de verse multiplicados y hacerse aún más graves.
Es responsabilidad de los centros educativos dar una respuesta esencialmenteeducativa a esos sucesosLa escuela hoy tiene el desafío de prevenir la violencia. Es por ello que el Directivo debe trabajar la tolerancia, acordar normas, y saber abordar los conflictos junto con el colectivo docente, padres, representantes y estudiantes.
Existe un gran índice de deserción escolar como consecuencia de la violencia escolar, el abusado así como también el causante de dicha violencia deserta  y cabe resaltar que No es la institución la que lo excluye, sino él, quien decide quedarse afuera. Para estar incluido, hay que aceptar ciertas reglas, de lo contrario deberá esperar y pensarlo” dice de manera tajante el especialista Fernando Onetto.
La autoridad del director no es una cualidad individual, debe constituirse en una red junto con la familia y otros sectores del Estado. Hoy, una sola persona, no puede sostener su autoridad. Los directores se quejan de esa falta de respaldo del medio. Antes, esto se daba como punto de partida, y ahora hay que construirla.
La figura del Director frente a estos casos siempre ha sido el castigador, el que practica las sanciones o las amonestaciones, estas últimas por ejemplo son un tipo de sanción, que traducidas significan advertencia. Lo que recomendamos es que haya otros tipos de sanciones, que apunten no sólo a advertir, sino que también permitan aprender por ejemplo la implementación del trabajo comunitario.
Lo primero que un director o directora debiera hacer es entender qué es la violencia escolar. Este acoso o situación de violencia escolar se caracteriza por una situación de intimidación, ya sea física o psicológica, donde existe una relación de dominio/sumisión entre un agresor (o varios) y una víctima, ejemplo de ello es el Bullying.
Prevenirla violencia escolar desde la escuela es fundamental. Y el director puede hablarse de programas destinados al conjunto de los estudiantes o de estrategias preventivas para los jóvenes que han vivido una especial situación de vulnerabilidad. En este caso, se debe prestar atención a los escolares que hayan sufrido por ejemplo maltrato infantil («dicha exposición legitima la violencia como una forma más de resolver cualquier conflicto»), que tengan celos «patológicos» o «un elevado patrón de consumo de alcohol u otras drogas ilegales».
Lo que se aconseja en definitiva es estimular al docente a que trabaje en el aula proyectos que aborden «el conflicto como oportunidad de desarrollo y la violencia como fracaso en la resolución de conflictos», «los mecanismos que perpetúan la violencia de género» o las «habilidades sociales en la resolución de conflictos». De forma tal que se disminuya la violencia escolar.

Palabras clave: violencia escolar, estrategia, prevención, estímulo

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